Alzando la voz cuando el mundo calla

Hace unos años, comencé una serie de micro relatos que se englobaban en lo que me dio por llamar “Las crónicas de Seda”. Una protagonista que habría de vivir situaciones variopintas, divertidas, trágicas e intrépidas. Pero de repente, con los dominios registrados prestos a convertirse en blog, me descubrí sin “inspiración”.

Un silencio atronador, se llevó todas las palabras.

En mi vida se habían dado muchos cambios y los había ido encajando bien hasta que se comenzaron a vivir ciertas situaciones en mi entorno más cercano, a través de familiares y de amigos que consiguieron secarme el llanto.

No hay nada más mortífero que el dolor de un niño al que amas.

Y a ese dolor se van sumando lágrimas que no terminan de brotar porque eliges permanecer «entera» para sostener a otros. Hombres maravillosos que valoras, devastados. Rotos. Hechos añicos.

Si tuviera que definirme en pocas palabras, ante la pregunta, ¿quién soy? diría: alguien que, desde que tiene uso de razón lleva muy, pero que muy mal, las injusticias.

Y tras ello, añadiría: alguien a quien, por ello, atribuyeron la etiqueta de polémica. Alguien a quien hoy llamarían (y llaman) “políticamente incorrecta”. Algo cuanto menos, chirriante porque, si lo extrapolamos a la Alemania nazi, ¿se podría decir que los alemanes que ayudaban a los judíos eran políticamente incorrectos?

Alguien que, aunque adore la palabra, no se queda en ella. Se mueve. Actúa. Hace.

Y no es que le guste la adrenalina, no la necesita, es introvertida. Los introvertidos tienen una gran activación interna por eso gustan de estar tranquilos en casa, con sus libros, su música y sus personas cercanas.

Por ello, no la verás tirándose en paracaídas, pero sabrás que es, exactamente así, como ama. Sin miedo al vacío. Sin redes de seguridad.

Por ello, ante la plaga de injusticias, abusos y violencia institucional que fui descubriendo y viviendo, se activaron varios personajes de mi pandilla interna. La “petete” que investiga, la “Sherlock” que descubre y la “mamba negra” que hace lo que tenga que hacer. En España lo llamarían “mover Roma con Santiago”.

Y encontré un submundo “matrixiano”. Muchas páginas, redes sociales, información, personas que denunciaban una lacra silenciada: las denuncias instrumentales en casos de separación con o sin hijos, casados o pareja de hecho, eso si, solo en el mundo heterosexual y blanco.

Photo by Gladson Xavier from Pexels

Denuncias que en el caso de que existan menores, dejan a estos en la orfandad más absoluta de padre, pero sin nadie que vele y honre su memoria como a los héroes caídos, sino mas bien, con una ristra de familiares maternos que vilipendian al que fuera hasta ayer su padre; no solo borrando todos los recuerdos de su amor sino construyendo una realidad inventada donde el padre es un monstruo maltratador.

He escrito de manera aislada algunos artículos en el blog de psicología, pero como no me parecía el lugar adecuado para ello, en una de esas noches en las que Morfeo se ha despistado con alguna diosa, pensé, tengo el lugar, tengo el medio, vamos a por ello.

Y aquí estamos en un nuevo espacio creado para alzar la voz cuando la mayoría calla.

Porque siempre ha de existir una avanzadilla que sea quién se lleve los golpes, el rechazo y demás respuestas aversivas que no siempre ganarán la batalla, pero que se convierten en el único camino para la victoria.

Caminemos con el corazón en la mano y la cabeza en su sitio,

que la causa,

¡bien merece la alegría!

 

 

 

 

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